Escenografías y Vestuarios

“Flores rojas revolucionarias 1815 – 1822”

 Instalación en papel y textil impresos en sistema inkjet y sublimación, 2025. 

Estreno 12 de octubre del 2024, Sala Azucena Carmona, Teatro Real, Córdoba, Argentina. Desde su estreno hasta la actualidad, la obra se ha presentado en diferentes salas de gestión tanto pública como privada, en la ciudad de Córdoba como en el interior de la provincia. 

“Flores rojas revolucionarias 1815 – 1822”

  • Dramaturgia: Mariana Caballero Said
  • Dirección: Carolina Godoy y Micaela Franchino
  • Actúan: Agustina Carrique y Mariana Caballero Said
  • Escenografía, vestuario y diseño textil: Micaela Trocello
  • Realizaciones textiles: Alcira González
  • Música original: Fede Gaumet
  • Diseño lumínico: Luca Sole
  • Asistencia coreográfica: Carina Baldo
  • Asesoramiento dramatúrgico: Carmen Santur y Ricardo Ryser

La obra dramatúrgica “Flores rojas revolucionarias 1815 – 1822”, ganadora del Incentivo a la Trayectoria de la Escena cordobesa (2024) y la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes (2023),  aborda un fragmento de la vida de dos mujeres que fueron claves en la historia de la independencia nacional: Macacha Güemes – hermana – y Carmen Puch de Güemes – esposa –  de Martín Miguel de Güemes- .

 

Mis antecedentes en lo referente a la historia de estas dos mujeres, tanto obra como la investigación artística e historiográfica, datan del 2014 – “Homenaje a Carmen Puch de Güemes”, Escuela de Fotografía Argentina, Sede Salta; “Homenaje a Macacha Güemes” , Proyecto ACE, C.A.B.A (2016); “Amores Guerreros”, Museo Güemes, Salta (2018); “La Exaltación de las Flores”, Casa de la Cultura, Salta (2018); “Macacha de seda, Macacha de monte”, OSDE, Córdoba; portada de libro “Macacha Güemes, tejedora de la paz” de Ana Maria Cabrera (2021); entre otras. 

 

La artista nos convida experiencial y estéticamente un pedacito de historia, nos propone un detenimiento atento al tiempo. A partir de una apreciación espontánea, puede notarse un contínuo, una simbiosis, entre la escenografía y el vestuario. Apuesta sensible y atenta al contexto geográfico y sociopolítico de la trayectoria vital de las mujeres protagonistas. Mediante el sublimado textil de composiciones y patrones de diseño orgánico, Micaela resuelve el desafío de evocar a dos mujeres distintas pero mancomunadas. Dos mujeres tierra que de alguna manera debieron fundirse y camuflarse en el entorno del terruño norteño. En un constante dinamismo, entre camuflajes y pieles (un poco propias, un poco ajenas) ellas se desplazan de un sitio a otro de modo constante, en un territorio que vira entre el adentro y el afuera, cuyas fronteras, de tan porosas, desdibujan los límites entre lo público y lo privado. Entre lo propio y lo ajeno, la causa de los comunes de a pie y el llanto de un recién nacido. De pronto no vislumbramos en dónde es que empieza el cuerpo y en dónde la yunga, en un contexto tan convulso de nuestra historia y en el andar de la Carmencita, el galopar de la Macacha. Invisibles, vueltas árboles; raíces fundamentales en una “tierra en armas” (“Güemes, la tierra en armas”, película dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, 1971) que resiste con ellas, y a veces, cuando no hay nadie mirando, también se llora un poquito. “Pareciera como si en el monte guerrero solo floreciera sangre” (Romancero de Güemes, “Macacha”. Julio César Luzzato. 1964.)                                                                                             

Malena Petroli Trocello